JORGE AMIN
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BIO

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Señoras y señores, vamos a aterrizar esta historia en la realidad. La gente siempre me pregunta de dónde vengo. Bueno, nací en Barranquilla. Una noche tranquila, con el Caribe susurrando. El universo puso ahí una bomba de tiempo: por un lado, la seriedad de mis ancestros árabes, esos que te dicen "trabaja o te jodes"; por el otro, la tierra de mi madre, Magangué, que te da sabor, te da la vida. Una mezcla que te garantiza que no vas a ser un tipo normal.

El primer plot twist: el divorcio. Mi madre, con esa determinación que solo tienen las mujeres latinas cuando defienden a sus hijos, decide emigrar. Y a los tres años, me saca de Barranquilla y me planta en Caracas. En La Candelaria. Una ciudad que era una fiesta, con Óscar D'León y Franco de Vita en cada esquina. Uno jugando "pelotica de goma" en la calle mientras el país creía que era Suiza. Una burbuja de felicidad, totalmente ignorante de lo que venía.

Y claro, yo era un desastre escolar. Inquieto es un eufemismo. Mi única terapia era la caricatura. Dibujar sin parar para darle vida a lo que no entendía. Era mi escape. Por eso cambié de colegio más veces de las que puedo contar. Hasta que llego al Codefin, y ahí está el drama de la vida. La directora Ana Millela, no se me olvidará jamas ese nombre, con esa cara de que no ha reído en diez años, me da el veredicto: "Usted no tiene futuro". Perfecto. Un diagnóstico de fracaso a esa edad.

Pero fíjense bien en la ironía: quien me salva es su propia hermana, Maritza, mi profesora de dibujo. Ella me ve y dice: “Tienes un talento único”. El contraste es la lección: una te condena, la otra te libera. El arte y la vida dependen de quién te está mirando. Yo no terminé allí, pero me llevé la certeza de que la opinión amargada de la gente, francamente, no importa.

Luego, 2001. Regreso a Barranquilla. Toca estudiar Administración de Empresas. Mi mamá sacrificándose, financiando todo. Una deuda de gratitud eterna. Pero mientras yo estudiaba, Venezuela se desmoronaba. El Bolívar se hacía polvo. Lo que antes alcanzaba, ahora se evaporaba.
Y entonces toca la escuela de la necesidad y con mi abuela, mis tios, mi papá y mi mamá ayudandome en todo lo que estaba a su alcance. De la universidad a la casa, cuatro kilómetros a pie. O usando lo que apareciera: patines, bicicletas prestadas. Uno se convierte en un experto en transporte alternativo. Pero ese esfuerzo, ese sudor, te da una determinación que no te da ningún libro de negocios. Es la única vía, y lo sabes.

En 2004, en Caracas, conozco a Rodolfo Benítez. Una conversación casual que te cambia el camino. Él me dice: “La fotografía captura el alma”. Y ahí va uno, a los 23, con la primera cámara digital, una Kodak Easyshare, a congelar el mundo. Empiezo a ver que la fotografía es como la caricatura, pero sin dibujo.

En 2008, regreso a Caracas para formarme. Me meto en el Museo de Bellas Artes, con dos maestros esenciales. Hernán Villar, el artista que te enseñaba a ver la foto de una manera completamente extraña, como si cada imagen escondiera un secreto. Y Esso Álvarez, el que te decía: "Capture la realidad sin maquillaje. Con fuerza". La visión se aclara: hay que mostrar las cosas como son.

Luego, 2012, Buenos Aires. Clases intensivas de fotografía de moda. Calles de tango, y yo aprendiendo a manipular la luz como un cómplice. Buenos Aires te enseña que hasta la fotografía de moda debe contar una historia.

Y en 2013, el destino me pone como profesor en Caracas. Yo, el que no terminaba un colegio, enseñando en el Instituto de Diseño. Una locura. Pero descubrí que compartir lo que sabes es multiplicar la pasión. Durante tres años, mi objetivo fue que mis alumnos sintieran la foto, no solo que la vieran.

Pero el país se pone feo. El ambiente político, social, todo se oscurece. Apagones. La falta de servicios. Uno tiene esposa y una hija, y entiende que la prioridad es la estabilidad. La decisión de irse no es un capricho, es la necesidad de un futuro.

El regreso a Barranquilla, el 27 de febrero de 2020. Llego con mi familia, con mi agencia de influencers Team Amín, para entrenar gente en el mundo digital. Y el universo se ríe de mí. ¡Apenas dos semanas después, el 16 de marzo, cierran el mundo por la pandemia! El destino me trae a casa justo a tiempo para el gran encierro global. La vida se cocina a fuego lento, en una olla a presión de incertidumbre.

He viajado, sí. Venecia, París, los Alpes. Ves la belleza, pero lo importante es lo que te deja. El ritmo frenético de Nueva York, el contraste con la calma de Miami. Cada lugar te da una visión diferente.

Y en 2021, la explosión de TikTok. Estando en Venezuela por trámites, mi esposa me dice: “¿Por qué no grabas los lugares?”. Algo casual. En días, mis videos se hacen virales. De 24 a 10.000 seguidores en una semana. ¿Qué pasó? La gente quiere autenticidad, una historia honesta. Están hartos de la pose.

Mi trabajo se resume en eso. He capturado la luz de gente famosa, con historias de lucha, bajo los reflectores. Pero la misma luz, la misma intensidad, la encuentro en la gente normal, en una esquina, en un mercado, en la sonrisa inesperada de alguien que no estaba posando. La fotografía no es solo técnica; es inmortalizar esa emoción, ese momento que se iba a perder.

Hoy, sigo en la fotografía y el contenido digital. Pero mi verdadero trabajo es lo que construyo para mi hija. Cada imagen, cada historia, es un mensaje: el verdadero arte es la pasión con la que enfrentamos la vida. Porque al final, no importa cuántos viajes hiciste o cuántas fotos tomaste, sino la huella que dejas en las personas que amas. Eso es lo que queda.

Formación Académica:
  • Museo de Bellas Artes, Caracas, Venezuela. 2008
  • Curso de Fotografía de Moda en la Escuela Espacio Buenos Aires (EBA) en Buenos Aires, Argentina. 2012


Premios:
  • Concurso Internacional de Fotografía del Carnaval de Barranquilla, 2012, Barranquilla, Colombia.
  • Feria de la Cultura, Universidad Simón Bolívar, Mención en Fotografía sobre Cultura Venezolana, 2009, Caracas, Venezuela.
  • Concurso regional de fotografía "Captura la magia de Puerto Colombia", 2022, Barranquilla, Colombia.
  • Concurso Internacional de fotografías Carnaval de Barranquilla 2022, Barranquilla, Colombia.
  • Concurso Mira al Centro 2025. Fotografia Documental.

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Exposiciones:
  • "Caracas, la gente y su entorno", Galería de Arte Nacional, 2011, Caracas, Venezuela.
  • "Discapacidad", Fundación Uno Más, Centro Comercial Sambil, 2012, Caracas, Venezuela.
  • Exposicion permanente en el Museo del Carnaval de Barranquilla. Desde el 2012 hasta el momento, Barranquilla, Colombia.
  • Exposicion regional de fotografía al aire Libre "Captura la magia de Puerto Colombia", 2022, Puerto Colombia, Colombia.
  • Exposicion Internacional de fotografías Carnaval de Barranquilla 2022, Barranquilla, Colombia.


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